← Parte 1: el problema del amor propio excesivo

Cuidado de la madre Parte 2 de 2

Autoestima: cómo vivir el equilibrio bíblico

Cómo vivir el equilibrio bíblico entre el orgullo y el descuido.

Por Gabriela Mamá homeschool desde hace casi una década, psicóloga de profesión · 4 principios · 6 min de lectura

En la Parte 1 vimos el amor propio excesivo. Este es el otro lado de la balanza: el descuido personal, y cómo vivir entre los dos.

1 de 3

Aplicación práctica

Ejemplo de un padre que se descuida

Si eres un padre ocupado, planifica horarios específicos para tus intereses, pero establece límites claros para priorizar tiempo de calidad con tus hijos y enseñarles a través de tus acciones lo que significa amar sacrificialmente. Por ejemplo, deja el teléfono durante la cena o toma tiempo para enseñarles con paciencia, incluso si estás cansado.

Ejemplo de una madre que se descuida

Una madre homeschooler dedica todo su tiempo y energía a educar a sus hijos, encargarse de las tareas del hogar, etc., pero no toma tiempo para descansar, orar ni cuidar su salud física. Con el tiempo, se siente frustrada, agotada y espiritualmente vacía. Esto puede afectar su relación con Dios y con su familia.

Lo que dice la Biblia

La Biblia nos llama a cuidar nuestro cuerpo como templo del Espíritu Santo (1 Corintios 6:19-20). Incluso Jesús, aunque se entregó completamente a los demás, buscaba momentos de retiro para orar y descansar (Marcos 6:31).

Ejemplo bíblico

Marta, en Lucas 10:38-42, estaba tan ocupada sirviendo que se perdió de lo más importante: sentarse a los pies de Jesús. Jesús no despreció su servicio, pero le recordó que la relación con Él debe ser nuestra prioridad, incluso por encima de nuestras labores.

Como padres, necesitamos planificar momentos de descanso y oración, enseñando a nuestros hijos que cuidarnos no es egoísmo, sino una manera de servir mejor a Dios y a los demás. Por ejemplo:

  • Establece una rutina en la que puedas leer la Biblia o orar en algún momento del día, recomendable en la mañana para que no se postergue.
  • Enseña a tus hijos a ser autónomos en ciertas tareas del hogar, para no cargar con todo el peso sola.
  • Tómate un tiempo semanal para hacer algo que renueve tu energía, como caminar al aire libre, leer o simplemente descansar.

Debemos recordar que cuando enfatizamos demasiado el amor propio en nuestros hijos, corremos el riesgo de criar niños egocéntricos que buscan su felicidad por encima de todo. Esto puede llevarlos a rechazar la corrección (Proverbios 12:1) y a creer que sus sentimientos y deseos son la máxima autoridad en su vida, en lugar de Dios y nosotros los padres.

2 de 3

¿Cómo lograr el equilibrio bíblico?

Como padres que buscan honrar a Dios, debemos establecer un equilibrio entre servir a la familia y cuidar de nosotros mismos. Dedica tiempo cada día para orar con tus hijos, enseñarles principios bíblicos y escuchar sus problemas. También es aconsejable tener momentos para leer la Palabra de Dios, ejercitarnos y también descansar, reconociendo que necesitamos estar saludables física, emocional y espiritualmente para liderar a nuestra familia.

No debemos olvidar que el mandamiento más grande es amar a Dios con todo el corazón, alma y mente, y el segundo es amar al prójimo como a uno mismo (Mateo 22:37-39). Esto presupone un amor sano por uno mismo, que no se trata de exaltación, sino de cuidar nuestro bienestar para cumplir con los propósitos de Dios.

El apóstol Pablo, en 1 Corintios 9:27, habla de disciplinar su cuerpo para poder servir eficazmente a Cristo. Esto no es egoísmo, sino mayordomía. Una forma de hacerlo es:

  • Enseña a tus hijos a cuidar de ellos mismos, explicándoles que, al cuidar de sí mismos, pueden honrar a Dios mejor. Por ejemplo, puedes enseñarles a tomar descansos al estudiar, a comer sano o a buscar a Dios diariamente.
  • Habla con ellos sobre la importancia de equilibrar el servicio a otros con el cuidado personal, usando el ejemplo de Jesús como modelo perfecto.

La clave está en discernir las motivaciones de nuestro corazón y buscar honrar a Dios en nuestras prioridades. Aquí hay principios bíblicos y enseñanzas clave para mantener un enfoque equilibrado:

1

Negarse a uno mismo, pero no descuidarse

La negación de sí mismo, como enseña Jesús en Mateo 16:24-25, implica renunciar a nuestros deseos egoístas para vivir centrados en Cristo. Esto no significa ignorar nuestras necesidades básicas, sino ordenar nuestras prioridades. El pastor Sugel Michelén dice: «Negarse a uno mismo es vivir bajo el señorío de Cristo, pero esto incluye reconocer que somos mayordomos de nuestro cuerpo y mente, y debemos cuidarlos para servirle mejor».

2

Amar a otros, pero establecer límites

Gálatas 6:2 nos llama a llevar las cargas unos de otros, pero en Gálatas 6:5 también se nos recuerda que cada uno debe cargar con su propia responsabilidad. Esto significa que podemos ayudar y servir a otros, pero sin asumir cargas que nos lleven al agotamiento o descuido de nuestra relación con Dios y nuestra familia. David Tripp advierte que el «martirio personal» constante puede ser una forma sutil de orgullo, al pensar que somos indispensables.

3

Cuidar el cuerpo y descansar en Dios

El descanso no es opcional; es un mandamiento divino. Dios instituyó el descanso en la creación (Génesis 2:2-3) y nos llama a confiar en Él, incluso cuando sentimos que no podemos detenernos. Cuidar nuestro cuerpo y nuestra mente es una forma de honrar a Dios y de servir con excelencia en los roles que nos ha dado.

4

Encontrar nuestra identidad en Cristo

Nuestra identidad no debe estar ni en nuestra autoestima ni en nuestros sacrificios personales, sino en Cristo. Al entender que hemos sido redimidos y amados por Dios, podemos servir con gozo, sin caer en el egoísmo o en el descuido personal.

1 2 3 4 5 6 7
El séptimo día no es un premio por haber terminado los seis. Está en el diseño desde la creación (Génesis 2:2-3).

3 de 3

Conclusión: amar a Dios, al prójimo y vivir con sabiduría

La solución bíblica no es elevar nuestra «autoestima», sino humillarnos ante Dios y confiar en Su gracia. La verdadera libertad no la encontramos en centrarnos en nosotros mismos, sino de mirar a Cristo, quien es nuestro verdadero refugio y fuente de identidad.

Negarnos a nosotros mismos, como enseña Jesús, no significa descuidarnos o despreciarnos, sino reconocer que nuestro mayor problema no es una falta de amor propio, sino un exceso del mismo en formas equivocadas. La solución no está en alimentar más nuestra imagen, sino en rendirnos completamente a Cristo, hallando en Él nuestro valor y propósito.

Como siempre, si el post te ha ayudado a reflexionar, deja un comentario y comparte para bendecir a otros. Si deseas usar lo escrito, no hay ningún problema, es algo bueno y que agradezco mucho — solo no olvides citar la fuente. Dios los guarde.

El paso siguiente

El equilibrio se describe en cuatro principios y se sostiene en una semana concreta.

Saber que el descanso no es opcional es una cosa; decidir qué sacas de tu semana para que quepa, con las edades de tus hijos y tu carga real, es otra. Eso lo revisamos en una sesión y sales con un plan escrito de cuatro semanas.

Ver la asesoría 1 a 1 →

Gratis, por registro

Guía: cómo enseñar a tus hijos a orar

El primer principio práctico del artículo es una rutina de oración que no se postergue. Esta guía es cómo instalarla también con tus hijos, sin convertirla en un castigo.

Descargar la guía →

Volver al principio

Parte 1: el amor propio excesivo

Por qué el problema bíblico no es que nos amemos poco, y qué dice Jay Adams sobre las raíces de la autoestima moderna.

Leer la Parte 1 →